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viernes, 28 de diciembre de 2012

Trabajos Finales de Periodismo Deportivo

Publico abajo tres de los trabajos finales de la materia Literatura Contemporánea de la Carrera Periodismo Deportivo del ISEC. Los trabajos son: El grupo de la esperanza, de Facundo Sosa, que trabaja la construcción que realizaron los medios de la selección de Bielsa antes del mundial 2002; El nacimiento de Las leonas, de Micaela Piserchia, que cuenta cómo se creó la identidad de la selección nacional de Hockey; y Mundial ´78, cara y ceca, de Nahuel Carrasco, que muestra la postura de un grupo de periodistas con respecto al Campeonato Mundial organizado en casa.
Sumo a estos excelentes trabajos el que hizo el profesor sobre la lucha de Independiente por no descender de categoría: Una pelea contra el tiempo.

Mundial ´78, cara y ceca



Durante el año 1978, en nuestro país se gestaba el sexto golpe de estado de la historia, comandado por Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti. La organización del Mundial de fútbol en nuestro país sirvió como medio para mantener unido al pueblo, para distraerlo de otros hechos que sucedían, y para mostrar una imagen de orden hacia el exterior. Así, la selección Nacional logró alzarse con su primera Copa del Mundo. A nivel mediático, se organizó una fuerte campaña a favor de la organización y del seleccionado, en señal de apoyo; pero también hubo un alto nivel de abstracciones periodísticas debido a la situación social que se vivía en el país.

 El proyecto de aquél mundial recibió el apoyo de varios mandatarios de renombre, cuyas opiniones marcan una tendencia política similar a la desplegada en nuestro país allá por 1976. Un día después del derrocamiento del gobierno democrático, se recibe la primera adhesión por parte del presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Helenio Nunes, quién manifestó que ‘’Tal vez sea la mejor garantía de la Copa del Mundo en Argentina’’. El 26 de marzo de 1976 arribó a Buenos Aires una subcomisión de la FIFA para inspeccionar las obras realizadas en vistas al mundial. El encargado de dicha inspección era Hermann Neuberger (que había formado parte del gobierno de Adolf Hitler), quien luego declaró: ‘’El cambio de gobierno no tiene nada que ver con el mundial. Somos gente de fútbol y no políticos’’. Dos días más tarde, el propio presidente del ente máximo del fútbol mundial, Joao Havelange, declaró: ‘’La Argentina está ahora más apta que nunca para organizar el mundial’’. Todas estas citas, hacen referencia a una misma corriente de pensamiento; el hecho de que la organización cayera en manos de los militares, garantizaba seguridad en el proyecto.

  Uno de los periodistas que se opuso rotundamente a la realización de dicho mundial, fue Dante Panzeri, quien en noviembre del ‘75 declaró en la revista ChauPinela: ‘’El Mundial del ´78 no se debiera realizar en Argentina por las mismas razones por las que un hombre que no tiene dinero para ponerle nafta a un Ford T no debe comprarse un Torino. Si lo hace es porque a alguien le está robando...Todos los orígenes doméstico-infantiles de nuestros acostumbramientos a vivir afanándonos a nosotros mismos, determinan que queramos hacer el Mundial del ´78, aún a sabiendas de que nos va a ir muy mal, especialmente si lo ganamos. Porque lo vamos a ganar al estilo del Martín Fierro y el viejo Vizcacha, o de Bairoletto y el “Pibe Cabeza”, delincuentes comunes con los que ya tenemos fabricado el mito de la delincuencia bondadosa, que también apoya el acostumbramiento nacional a robarnos a nosotros mismos...’’.  Con este pensamiento, Panzeri se ubicó entre los fuertes opositores al mundial. Hace mención a la ‘’delincuencia bondadosa’’ como forma de obtener un triunfo; antítesis del pensamiento del historiador Félix Luna, quién declaró que: ‘’Tal vez por primera vez en este país, sin que la alegría de algunos signifique la pena de otros…’’.

  En el plano internacional, varios periodistas de países como Alemania (que había vivido una situación similar en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936) y jugadores de la selección holandesa, mostraron su transparencia ante la situación. A los pocos días de comenzado el torneo, la Junta Militar expulsó del país, a un periodista alemán, por publicar lo siguiente: “... los chicos de la ceremonia inaugural me hicieron recordar a las juventudes hitlerianas...”. Mientras que al futbolista holandés Ruud Krol, un periodista de ‘El Gráfico’ (Enrique Romero) le otorgó una carta que supuestamente le había escrito a su hija, contándole sobre la ‘’Copa de la paz’’. Dicho texto fue detectado por él, y luego de mantener una reunión con la junta militar, no volvió a mencionar el tema. En la entrega de las medallas luego del partido final, los subcampeones holandeses se negaron a estrecharles la mano a los militares argentinos.

 Mientras algunos mandatarios exteriores estaban convencidos de que la organización del Mundial estaba en las mejores manos a cargo de los militares argentinos, algunos periodistas alemanes y holandeses mostraban su opinión acerca de sucesos sociales que les hacían recordar a viejas épocas del nazismo. El periodista Dante Panzeri sirvió de opositor con sus palabras, mostrando una imagen distinta a la del común denominador de sus colegas. 

El diario popular ‘’Siete días’’ publicó al día siguiente de la hazaña futbolística: ‘’Le ganamos al mundo’’. El hecho de mostrar una imagen universal, grupal, el ‘’nosotros, los argentinos’’, hace mención al papel que se le otorgó al pueblo durante el Mundial. El contexto social y político no importaba, lo único destacado era el fútbol, y todos debían apoyar al equipo. El país se paralizaba. Passarella levantando la Copa del Mundo, los jugadores holandeses que se negaron a estrecharles sus manos a los militares argentinos, la carta ficticia de Ruud Krol a su hija, las palabras de Dante Panzeri, quien falleciera semanas antes del comienzo del mundial, las palabras de Havelange, declarando que la organización del Mundial debía ser en Argentina ya que la seguridad iba a estar garantizada por la presencia militar. Resulta peculiar entre todo esto, la mención del ‘’nosotros, los argentinos’’, comparada con la ‘’delincuencia bondadosa’’, mostrando así, una imagen del ‘’cara y ceca’’ del pensamiento Nacional y popular.
por Nahuel Carrasco 

El nacimiento de Las leonas



El año 2000 en nuestro país significó una gran crisis tras la recesión del año anterior. En un contexto socioeconómico desalentador, con gran porcentaje de desempleados y pérdida de ingresos en los hogares, el gobierno de Fernando De la Rúa lanzó un programa piloto para combatir la pobreza. Esta acción comprometió a dos millones de habitantes que se encontraban en situación crítica. Se les brindaron cajas con alimentos y subsidios para becas escolares y atención sanitaria. Un gesto esperanzador tras la debacle en Argentina; sensación de renacimiento, de fuerza y unión para revertir una situación problemática. De esa misma manera se encontraban las chicas del hockey femenino argentino, pues debían enfrentar un partido sumamente difícil ante las últimas campeonas olímpicas, las holandesas para aspirar a una medalla en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Cabe destacar que sólo ganando todos los partidos restantes tendrían la posibilidad de pelear por el podio.

Lo que se buscaba era motivación entre las chicas y la formación de una identidad. Entonces pensaron en la leona. El diseño estuvo a cargo de Inés Arrondo y Margarita, la cuñada de Cachito Vigil. Inés dice que buscó información sobre el animal, juntó imágenes de varios murales que le habían gustado y salió la leona que no descansa ni ataca, sino que está preparada para lo que viene: “(…) durante los Juegos Olímpicos, fue un elemento que adoptó el plantel para identificarse con una imagen y generar un autoestímulo…” (“Sobre la leona bordada”, La Nación, Octubre 2000).

Las chicas habían vencido a China 2-1, y la ‘garra’ se había convertido en un rasgo característico y motor para la creación del apodo: “La selección empezó perdiendo, pero con un tanto de Luciana Aymar y golazo de Soledad García, dio vuelta el resultado para alimentar su ilusión”. (La Nación, Septiembre 2000).

El diario Olé, luego del decisivo partido contra Holanda, el cual ganaron por 2-1 y les cedió el pasaje a la final, dedicó unas líneas en las que mostraba el apodo. El seudónimo Leonas asomaba en los medios, pero entre las jugadoras ya existía. De a poco se creaba un mito alrededor de la construcción: ‘(…) Además de tener la chance de adueñarse de la primera dorada en 48 años, imitando a los remeros Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero en Helsinki 52, las leonas; -así se autobautizaron- se metieron en los libros al llegar a la final de un deporte colectivo” (“Ya valen oro”, por Andrés Pando). No hay que olvidar que, según el diccionario, en el sentido figurado de la palabra, una leona es una persona audaz y valiente. A fuerza de triunfos las chicas supieron hacerse su lugar. No especularon y siempre salieron a ganar, y los medios supieron reconocérselo: “Las chicas de Cachito Vigil en vez de especular con el empate, sostuvieron su ingreso a la final con autoridad”. “Se ganaron el respeto de todos” (Olé).

“Valen oro. Por esfuerzo, por actitud, por alma. La medalla dice plata pero reluce como dorada”. Palabras del diario Olé, luego de la obtención de la medalla de plata en Sydney. 
por Micaela Piserchia

El grupo de la esperanza



La selección argentina de fútbol comandada por Marcelo Bielsa empezó su travesía hacia otro mundial en febrero de 1999, después de la renuncia de Daniel Passarella luego de la eliminación del conjunto albiceleste en los cuartos de final del mundial de Francia a manos de Holanda, un año antes. Bielsa se hizo cargo de las riendas del seleccionado, y se había despertado en la gente, tanto en el periodismo como en los espectadores en general, una especie de incredulidad acerca de la actuación de este rosarino al frente del equipo. Más allá de que llegaba con algunos pergaminos, conseguidos por lograr los campeonatos locales con Newell’s y Vélez, y otro en tierras mexicanas, Bielsa no contaba con demasiado crédito para ocupar ese puesto tan importante. Las sucesivas victorias del seleccionado argentino hicieron que el cuerpo técnico se ganara la confianza de la gente y del periodismo en general. Con un estilo que para muchos representaba más la identidad europea que la argentina (“Los embajadores”, de Christian Grosso, La Nación, 29/05/2012), a fuerza de buenos resultados el equipo se empezó a ganar el respeto. Respeto que se acrecentó con la crisis social y política que nuestro país sobrellevaba en aquel año 2001, y que plasmó toda la violencia a finales de ese año con los recordados sucesos acontecidos en la Plaza de Mayo con las protestas y lamentables muertes que desencadenaron la renuncia del presidente Fernando de la Rúa.

A partir de esto podemos empezar a trazar un paralelismo o más bien una conexión con el equipo argentino, ya que la situación que se vivía por aquel entonces era un campo fértil para la búsqueda de cualquier cosa que genere sentimientos positivos, que le de esperanzas a la gente. Bonifacio del Carril escribía: “en medio de la más honda y acuciante crisis argentina, hablar de fútbol parece frívolo. Pero si se mira bien, evocar la trayectoria de la selección nacional puede ser provechoso. El momento es oportuno” (“El ballet de la pelota”, La Nación, 23/05/2002).

“Argentina vive un momento malísimo […] no le vamos a dar de comer a los argentinos, pero el fútbol sigue siendo la vía de felicidad para ellos. Unas de las pocas cosas que no les han robado” (Claudio Caniggia, Clarín, 15/05/2002). Esta declaración del jugador da clara muestra de lo que se sentía en el plantel argentino. Después de las decisiones económicas tomadas por el gobierno de turno, como el “corralito”, lo poco que le quedaba a la gente era la esperanza.

El periodismo empezó a construir la idea de que esa selección le iba a dar a la gente lo que los políticos no podían, como en la nota publicada también en Clarín el 14 de Enero de ese mismo año, con el título “De la decepción del ‘98 a la gran esperanza del 2002”. La gente ansiaba el título, muestra de esto iba a ser la encuesta hecha por alumnos de Deportea en la que el 70% de los encuestados dijo que prefería el título a la mejoría de la situación del país.

Carlos Reymundo Roberts en una nota para el diario La Nación de Mayo del 2001, contrasta las cualidades de Bielsa con algunas características propias, según el, del argentino: “…En un país donde la pereza se siente tan a gusto, Bielsa trabaja con la constancia de una hormiga y el entusiasmo de un soñador”, y agrega, “en un país donde la improvisación ha echado raíces […] el planifica, organiza, estudia, evalúa…” (nota: “Bielsa inútil o…. presidente”).

Hay, quizás una conexión más que se puede marcar. Ni bien se realizó el sorteo para la copa del mundo, Argentina pasó a integrar lo que los medios inmediatamente llamaron “el grupo de la muerte”. La selección iba a disputar con Inglaterra, Suecia y Nigeria, la chance de pasar a segunda ronda. En una nota publicada en la sección de deportes de “La red 21”, Bielsa comentaba: “el azar en el sorteo no nos favoreció […] pero todos los que amamos el fútbol celebramos las competencias exigentes”. En Clarín el rosarino también se refería a lo mismo: “nos tocaron rivales de mayor dificultad […] pero soy optimista, con este grupo se potencian nuestras ganas de jugar bien y de ganar”. Si tenemos en cuenta la situación económico-social del país, y las dificultades que atravesaba la gente,  podemos llegar a trazar un paralelismo entre estas dos situaciones, donde “el grupo de la muerte” serían las dificultades que les tocarían atravesar a la sociedad; y como bien dice Bielsa, a mayor exigencia, mayor motivación para enfrentarlas, para transformar ese “grupo de la muerte” en el “grupo de la esperanza”.

por Facundo Sosa

viernes, 9 de noviembre de 2012

¿Quién lleva la diez en la selección?



  En la clase dedicada exclusivamente a la figura de Diego Armando Maradona surgieron una hipótesis y un interrogante. 
  La hipótesis: como el "estilo" de fútbol argentino nace de las clases populares (allá, a principios del siglo pasado), en el potrero, donde la pelota debe "cuidarse" porque si se rompe o se pierde no se puede jugar más; donde la gambeta está hermanada con las dificultades del terreno y con el "toque", una forma de jugar bailando, deudora del candombe... como el estilo del fútbol argentino está representado por el diez, el jugador que hace del fútbol un arte, y ese estilo de fútbol está asociado con la representación más "popular" de Boca, y más particularmente con Maradona... la hipótesis (dibujada en un instante de elocuencia apasionada) propuso que los que llevan la diez en la selección nacional (pensé en Maradona, Riquelme, Tévez) sólo podían ser (por las características de juego xeneises) de Boca. No imaginé lo equivocado que estaba.
  El interrogante: ¿Qué camisetas vistieron y en qué equipos jugaron los jugadores que llevaron la diez en la selección nacional durante los respectivos mundiales de fútbol? 
  La respuesta:  Voy a empezar con el jugador más emblemático. En el Mundial de España 1982, Maradona, dirigido por Menotti, jugaba en Boca. No fue el mejor comienzo para la mística del diez. En México ´86 e Italia ´90, en ambas oportunidades dirigido por Bilardo, Maradona llegó a su mejor nivel jugando en el Nápoli. Finalmente, en Estados Unidos ´94, fue dirigido por Basile y jugaba en Newell´s Old Boys. Luego de los doce años de gambeta maradoniana, el siguiente jugador que llevó la diez en la selección fue el "burrito" Ortega. El mundial de Francia ´98 si bien lo encontró (dirigido por Pasarella) jugando en el Valencia, para la experiencia Bielsa durante el mundial de Corea-Japón 2002, Ortega estaba jugando en River. Tévez nunca vistió la diez en un mundial, pero sí lo hizo Juan Román Riquelme. Si bien durante el mundial de Alemania ´06, dirigido por Pekerman, Riquelme militaba en las filas del Villarreal, siempre fue identificado con los colores de Boca (igual que Ortega está unido a los colores de River). 
  La nueva hipótesis plantea, entonces, que la diez de la selección la llevan los jugadores de los dos equipos más importantes del fútbol argentino. Como suele ocurrir últimamente, hay un jugador distinto que rompe con todos los moldes. Para el mundial de Sudáfrica 2010, si bien fue dirigido por Maradona, la diez la llevó Messi, militante incondicional del Barcelona. Un par de conclusiones se desprenden de este recorrido. El Barcelona es un punto de encuentro de estos tres grandes jugadores: Maradona, Riquelme y Messi (vean los videos: imperdibles) pasaron por el club catalán. Pero no es el único equipo "español". La diez fue vestida por jugadores de Boca, River, Barcelona... y Valencia. Si retrocedemos en el tiempo encontramos que durante el mundial organizado en casa (Argentina ´78, aclaro), la diez la llevó Kempes (dirigido por Menotti, recuerdo) y era el único jugador de esa selección que no jugaba en el fútbol local; Kempes, como Ortega en el ´98, era jugador de Valencia. Kempes, a diferencia de Maradona, fue jugador de River y de Central (si podemos decir que Maradona fue jugador de Newell´s). Para concluir, un último detalle simplemente anecdótico. Retrocediendo un poco en el tiempo, durante el mundial de Alemania 1974, la diez la llevó Ramón Heredia, en ese momento jugador del Atlético de Madrid, y lo dirigía Vladislao Cap. No sé como será para la gente de mayor edad, pero creo que para mi generación, la diez es sinónimo de Maradona.

jueves, 18 de octubre de 2012

El doble sentido



Ya vimos, en una entrada anterior, cómo funciona la literalidad en el humor. Ahora es momento de hablar de otros recursos.
Uno de los principales mecanismos para lograr el efecto cómico consiste en generar, dentro de una situación particular, una respuesta inesperada; este procedimiento se conoce como “ruptura de la expectativa”. Si un padre le dice a la madre de un amigo: “Señora, su hijo le sacó la lengua a mi nene”, es perfectamente esperable que la madre responda: “Bueno, no es para tanto, son cosas de chicos”. Lo que rompe con la expectativa generada por esta situación es la nueva respuesta del padre: “Son cosas de chicos, como usted dice, ¡¡pero la lengua de mi nene no aparece!!”. La ruptura de la expectativa causa gracia porque rompe con el orden lógico y esperado. 

 Lo cómico supone siempre la transgresión de una norma (lo que no significa que para hacerse los cómicos deban transgredir a ninguna Norma); sin embargo, para que funcione, todos deben conocer y aceptar dichas reglas o normas. Si uno no conoce que “transgredir” significa “violar un precepto o ley”, el chiste no causa su efecto. Existen varias estrategias para generar el efecto cómico. En un post anterior hablamos sobre la literalidad como estrategia humorística. Ahora voy a presentar otras.

Doble sentido
El doble sentido consiste en jugar con los dos (o más) sentidos que propone una palabra o frase. Las palabras tienen un significado (el que encontramos en el diccionario), pero además, en ciertos contextos se cargan de sentidos particulares. Había una publicidad de una salsa (retomaré en otro post el concepto de trama) en la que un grupo de ñoquis (con pequeñas vocecitas ñoqueras) piden desde el plato por la salsa de tomate de dicha marca. Entonces el locutor remata: “Dale el gusto a tus pastas”. En este contexto, el juego de doble sentido se genera por la frase “dale el gusto”: por un lado, remite a la idea de satisfacer, de darles lo que más les gusta a esos ñoquicitos; por el otro, remite a la idea de sabor. Otro ejemplo, ya que estamos en tema, sería la frase: “a Juanse le gusta la pasta”. En determinado contexto, la palabra “pasta” (“masa hecha con harina”) juega con su “otro” sentido (otra vuelta veremos cómo se generan estos “otros” sentidos).

Descontextualización
Llamo de esta manera a este recurso porque soy obsesivo y porque no encuentro término más exacto. En la pregunta-respuesta (y sabrán disculpar que me vuelva un poco ordinario): “¿Cuánto dura una relación sexual? Dura lo que dura dura”, sí se juega con el doble sentido de la palabra “dura”, pues “lo que dura dura” significa “el tiempo que se mantiene (dura) rígida (dura)”. Pero si yo tengo la pierna enyesada, entro en un aula y digo debido al mal esfuerzo: “la tengo dura”, en este caso no se juega con diferentes sentidos de la palabra “dura” (en este caso, ambos elementos, la pierna y el miembro, remiten a la idea de rigidez). Por esta razón llamo a este recurso descontextualización y sugiero que en él, el efecto cómico se produce cuando el interlocutor interpreta una frase cambiando el contexto en el que fue emitido. Generalmente estos contextos remiten al ámbito de lo sexual o de las drogas (“¡está hablando del faso!”). La publicidad del asador que le ofrece una morcilla a alguna pariente y le dice: “dale, que a vos te gusta la puntita”, no está jugando con dos sentidos de la palabra “punta” (“extremo de una cosa”), simplemente está trasladando al contexto de lo sexual (lo que se entiende por su gesto y entonación) una referencia del contexto de la comida.
Más adelante trabajaré con el cambio de registro, la ambigüedad, la hipérbole, la construcción de la trama y otros recursos más.

martes, 9 de octubre de 2012

Una pelea contra el tiempo



El día 27 de agosto de 2004, la Coalición por una Radiodifusión Democrática (grupo de más de 300 organizaciones sociales, comunitarias, de derechos humanos, sindicales y de pequeñas y medianas empresas) propuso una lista de 21 puntos básicos que debía tener la nueva ley de radiodifusión que reemplazaría a la sancionada por la última dictadura militar. Con el tiempo, y el trabajo, estos 21 puntos se transformaron en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA), la cual, según un artículo del 10/10/12 publicado en la página del Grupo Clarín, “plantea en su texto que busca promover, desconcentrar y fomentar la competencia, «con fines de abaratamiento, democratización y universalización del aprovechamiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación»”. El principal afectado por la implementación de esta ley es el mayor monopolio de medios argentino: el mismo Grupo Clarín, que posee 250 de las cinco mil licencias de radio y televisión adjudicadas en el país, y agrupa medios como Canal Trece (aire), TN (cable), Radio Mitre (Am), La 100 (Fm), TyC (cable). En la nota de tapa de la edición de Página/12 del 11/10/12, se especifican los tiempos que corren al Grupo Clarín: “Cristina Fernández de Kirchner destacó que el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, empezará a aplicarse la cláusula de desinversión para aquellos grupos que no se adecuen a la ley”, dado que el 7 de diciembre, según criterio de la Corte Suprema de Justicia, vence la medida cautelar que beneficia a este grupo. Un grupo económico poderoso en conflicto con las instituciones (políticas, legales, económicas) cuyos tiempos se acortan en su recorrido hacia su dispersión en partes más pequeñas: “Sólo seremos libres cuando la ley sea igual para todos” es el título de la nota en la vos de Cristina Fernández.
En esta época de pretensiones igualitarias (matrimonio igualitario, asignación universal por hijo), un paralelo puede establecerse con el equipo de Independiente 2012, dirigido por el “Tolo” Américo Gallego. Uno de los 5 grandes del fútbol argentino, cuya crisis político-económica lo posiciona en igualdad de condiciones con el resto de los equipos, y cuyos tiempos se acortan indefectiblemente: “Los adversarios son tantos que, por ahora, mientras no gana y acrecienta la racha negativa, no se da cuenta de cuál ocuparse primero. Tiene tiempo, tiene llama, pero la vela sigue acortándose”. La metáfora pertenece a Francisco Schiavo y fue escrita en Canchallena.com el 10/10/12. La metáfora es clara: remite al tropos latino del “tempos fugit”, el tiempo que se escapa, y plantea una contradicción: la misma llama que mantiene encendida la esperanza de escapar del descenso (y la llama remite a otra representación propia del club: el infierno, imagen propicia también para describir este momento de Independiente), esa misma llama consume la vela, acorta los tiempos.
Por un lado, se habla de adversarios porque, tangencialmente, el periodista toca otro tema candente; el de la lucha del presidente del club contra la barra brava: “La pregunta es si podrá contra tantos rivales”, continúa Schiavo. “La desconfianza está latente, a la espera de cualquier boicot de la barra brava por la lucha que empezó el presidente Javier Cantero, que les cortó los beneficios a los violentos”. A los problemas económicos que apuran a Independiente (“La mayoría de las deudas son a corto plazo. Y hay muchas cuotas que están vencidas” confirmó el tesorero del club, Luis Felice, en nota de Cancha Llena del 11/10/12), se les suma la confrontación de la dirigencia contra la barra. Ambas luchas parecen ser por los números, igual que los problemas del equipo. En nota del 16/09/12, cuando recién asumía el nuevo director técnico, Canchallena publica: “En apenas tres días el Tolo pasó de decir «Ni mamado me voy al descenso con este plantel» a «Hay que empezar a sumar»”.
El tema de los promedios del descenso es importante, porque amenaza con volverse una realidad cada vez más tangible. Dos años atrás, cuando River atravesaba una situación parecida, todo parecía una posibilidad, ya que desde el último descenso de un equipo grande, Racing en 1983, pasaron casi treinta años. En este contexto, el descenso de River parecía improbable. Ricardo Badurza titula en la página deportes.aollatino.com del 30/03/10 (un año antes del partido contra Belgrano de Córdoba): “La duda y el fantasma del descenso se agigantan”. En esta ocasión, el otro en el que se ve reflejado Independiente es doble: “No hay enemigos imaginarios. Curiosamente, suena positivo darse cuenta a tiempo de la realidad para no caer en los mismos errores que River, que jugó una temporada en la B Nacional, y que San Lorenzo, que salvó la categoría en una sufrida Promoción con Instituto”. La metáfora del fantasma como una entidad intangible ya no es apropiada: River, uno de los equipos grandes, vio esa posibilidad volverse realidad; San Lorenzo, estuvo a dos encuentros de repetir el mismo derrotero.
Al problema de los plazos se suma una discusión tan antigua como nuestra propia identidad futbolística: la tensión entre jugar bien o ganar (representada en el enfrentamiento entre menotistas y bilardistas): “Gallego junta las piezas de la máquina del tiempo” (…). «Los liberé a todos para que jueguen como lo hacían en sus anteriores clubes» (…). Algunos podrán. Otros, ya por una cuestión de edad, en los tramos finales de sus carreras, no estarán tan cerca de aquellas tardes” (CLL 14/09/12). La referencia a la máquina del tiempo nos permite introducir la cuestión histórica. Las incorporaciones para este torneo plantean un anacronismo: "Nos criticaron porque trajimos jugadores con años en Primera y algunos se lesionaron. Buscamos un perfil determinado de jugador por el momento que atravesamos y lo trajimos”, comentó Cantero a Cancha Llena el 14/09/12. La identidad futbolística del equipo está asociada, sobre todo en la figura de su actual asesor Ricardo “Bocha” Bochini (ganador, entre otros títulos, de 4 Copas Libertadores de América, 3 consecutivas entre 1973 y 1975), con el buen juego. Escribe Damián Cáceres: “Independiente, que vive enamorado de su historia, de su mística y de su pasado de gloria” (CLL 26/09/12). Por esta razón, el problema de los resultados también está relacionado con el tiempo: con el recuerdo de los buenos tiempos de fútbol, pero también con la necesidad de obtener puntos (victorias) más allá del “buen juego”. Ya lo plantea Roberto Battión: "Jugar de contra sería una falta de respeto a la historia de Independiente" (CLL 27/09/12); también la plantea, aunque de forma contradictoria, su nuevo director técnica (con el cual lograron el último campeonato: el Apertura 2002): "Lo importante fue el resultado [que cortó una racha de 17 partidos sin conocer la victoria entre la Copa Sudamericana y el torneo local], pero lo ganamos porque fuimos mejores. Igual, el domingo [ante Unión por la novena fecha del Inicial] tenemos que volver a ganar". Gallego (CLL 26/09/12). Fuimos mejores, pero importa el resultado.
En una época donde los “poderosos” (como dice Ciro Martínez en la canción de Los Piojos “Marado”) son desarticulados, donde el peso de la historia ya no suma, donde futbolística y económicamente los equipos tienen una postura más democrática (o igualadora), el futuro de Independiente se vuelve cada vez más incierto.

lunes, 1 de octubre de 2012

Escenas de la novela argentina

  Ricardo Piglia es probablemente el escritor, docente y crítico literario más conocido de la actualidad. Dos son sus obras más conocidas: Respiración artificial y Plata quemada, esta última llevada al cine por Marcelo Piñeyro. En esta ocasión, Piglia conduce un ciclo de cuatro entregas llamado “Escenas de la novela argentina”, producido entre Canal 7 y la Biblioteca Nacional. La idea es reproducir el curso dictado en las universidades de Buenos Aires y de Princeton. 
  En el primer encuentro, el del primero de septiembre, Piglia empieza con la escena del desafío de Lucio V. Mansilla a José Mármol, el escritor de Una escursión a los indios Ranqueles frente al autor de Amalia. En este bloque, cita como otras formas de representar al otro el cuentos de Borges "El simulacro" y la novela de Cortázar El examen. En el segundo bloque charla con María Moreno sobre la escritura de Mansilla y la inversión de la dicotomía "civilización y barbarie" propuesta por Sarmiento. En el último bloque, aprovecha magistralmente las preguntas del público para dedicar su atención, principalmente, a Facundo de Sarmiento


  En el segundo programa, el del ocho de septiembre, Piglia comienza relacionando los adelantos tecnológicos (en este caso, el grabador) con las modificaciones en la experiencia narrativa (en especial la tensión entre oralidad y escritura) y se refiere al primer libro del que considera el primer novelista: Silbidos de un vago de Eugenio Cambaceres. En el segundo bloque, conversa con Juan Sasturain sobre Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez; sobre la construcción de este héroe popular a través del folletín y el lugar que ocupa el lenguaje como un espacio de lucha. En el último bloque, nuevamente gracias a las preguntas del público de Puán, se desarrolla el diálogo entre Martín Fierro de José Hernández, Juan Moreira"La noche de los dones", de Borges, en las intersecciones entre la "pampa" y la ciudad, las conocidas "orillas borgeanas".


 

viernes, 28 de septiembre de 2012

La literalidad en el humor

  La palabra literal se refiere a aquello que se lee o interpreta "al pie de la letra". Esto significa que si yo digo por ejemplo "estaba en llamas cuando me acosté" (García dixit), estoy diciendo, literalmente que estaba prendido fuego cuando me acosté o que soy Johnny Storm (para los más antiguos, la antorcha humana); o si digo "la amiga que me presentaste es simpática", estoy diciendo, en sentido literal, que la amiga que me presentaste es simpática (guiño, guiño).
   El sentido literal se complementa con el sentido figurado para generar ciertos recursos como, por ejemplo, la metáfora. En la metáfora coexisten dos elementos de los cuales uno, que mantiene su sentido literal, le traslada al otro estos sentidos de manera figurada. Para ejemplificar, voy a utilizar la metáfora que más me gusta y que me acompañó durante estos primeros seis años de enseñanza: si yo digo "Riquelme disparó un misil que se clavó en un ángulo" (para los que todavía dudan, vean especialmente los minutos 03:11 -de tiro libre-; 03:47 -de jugada-; 07:27 -de penal-; 08:34 -al rojo- 10:28 -¡de cabeza!- y 12:17 -¡¡infernal!!-; o busquen el gol de tiro libre a Bonano en la Copa Libertadores del 2000). 
  Volviendo al ejemplo, en esta metáfora coexisten dos elementos: la pelota y el misil. El misil mantiene sus características de manera literal, por ejemplo, es potente, veloz, preciso, pero en la metáfora, le traslada estos sentidos a la pelota; entonces, Riquelme no disparó un misil, sino que pateó la pelota de manera tan potente, veloz y precisa que, en sentido figurado, parecía un misil. 
  Cuando hablamos cotidianamente, utilizamos un montón de frases con sentido figurado; el humor literal consiste en entender de manera literal ("al pie de la letra") aquello que se dice de manera figurada. En el libro de Caloi Con el deporte no se juega (Ediciones de la Flor, 1987), se ve a un arquero con un cuchillo en el pantalón y a un delantero con tajos en la cara que le dice a otro: "Abajo de los palos no pasa nada, pero hay que tener cuidado en los centros, cuando sale a cortar". En este caso, cortar un centro significa que el arquero descuelga (otra figura) la pelota en el aire, pero definitivamente, este arquero no lo entiende de esta manera.
  En otro de los chistes (que no voy a escanear porque evidentemente no lo puedo hacer bien), hay un equipo de jugadores negros y uno sólo es blanquito y rubio; el director técnico lo señala y les dice al resto: "A ver si nos entendemos... cuando yo digo «pase al claro» no quiere decir que hay que tirarle la pelota siempre a Méndez...".
  Para aquellos que quieran seguir profundizando en el tema, encontré webeando un blog llamado humor literal de Patricio Corvalán; sí bien a él no lo conozco, el blog puede resultarles interesante. Nosotros nos vemos pronto y que el último apague la luz (¿literal o figuradamente?).

El humor literal nos va a permitir entender cómo funciona el doble sentido

viernes, 7 de septiembre de 2012

Enfrentamientos

  Cuando uno pasa por el predio de Ezeiza donde practica la selección nacional, ve un gran cartel que dice: "Defendemos los mismos colores". Sabemos de qué colores hablamos, lo que genera una duda mayor es frente a qué los defendemos. Hoy se jugó el encuentro entre nuestra selección y Paraguay. Antes de comenzar el partido se escucharon los himnos nacionales. Cuando le tocó el turno al argentino, y mientras uno esperaba escuchar los primeros acordes, se escuchó directamente la parte final, esa que se corea en la cancha como un grito de guerra, acompañado con las estrofas finales: "Oh juremos con gloria morir", repetidas por triplicado.

  Algo similar ocurre con la Copa Libertadores de América. No es raro que los partidos terminen un medio de golpes o, a veces, en verdaderas batallas campales. Lo más paradojico de todo, es que la copa se llama Libertadores de América respondiendo a aquellas grandes figuras que liberaron el continente, como San Martín y Bolivar, cuya idea era unir toda América en una gran república, y esta competencia, por el contrario, se encarga de generar cada vez mayores diferencias y violencia. Por suerte, ahora le cambiaron el nombre a Copa Santander Libertadores, seguramente para evitar que los Libertadores de América siguieran revolcándose en sus tumbas. 

viernes, 17 de agosto de 2012

Odiosas comparaciones


Terminaron los Juegos Olímpicos de Londres y considero que hubo una medalla de oro que no fue entregada: la que premia a la mejor respuesta instantánea. En una entrevista televisiva, un periodista le preguntó a Luciana Aymar si estaba orgullosa de que la comparen con Lionel Messi. La capitana de la Selección Nacional de Hockey tomo aire, apuntó y disparó: "Al contrario, él tendría que estar orgulloso de mí". Aplausos de pie y Medalla de Oro.
Es interesante pensar los llamados "lugares comunes". Es común escuchar, cada vez que juega la Selección Nacional de Hockey, la comparación entre Luciana Aymar y Messi. Una comparación consiste en establecer una serie de relaciones de semejanza (y diferencia) entre dos elementos. Si bien es odioso andar comparando, veamos las diferencias y semejanzas entre ambos deportistas.
Si de Juegos Olímpicos hablamos, con la Selección Nacional de Fútbol, Messi logró la medalla de Oro en los Juegos de Pekín 2008. Luciana Aymar nunca llegó al oro, sólo consiguió la medalla de plata en los Juegos de Sídney (2000), las medallas de bronce en los Juegos de Atenas (2004) y Pekín (2008) y nuevamente la plata en Londres.  
En las Copas Mundiales Messi llegó a los cuartos de final en los mundiales de Alemania 2006, donde además le convirtió un gol a Serbia y Montenegro,  y Sudáfrica 2010. Por su parte, Luciana Aymar obtuvo la medalla de oro en la Copa del Mundo de Perth, Australia (2002) y nuevamente el oro en la Copa organizada en Rosario en el 2010. Empaña su desempeño, sin embargo, el bronce conseguido en la Copa del Mundo de Madrid (2006).
Hay quien argumenta con mala intención que algunas comparaciones no tienen valor si se tienen en cuenta ámbitos que no son similares; esto es, si para uno se toman en cuenta los logros en el llamado "torneo doméstico" y para el otro en una competencia internacional. No empaña esta salvedad el gol maradoniano que metió Messi ante el Getafe, por más que sea un equipo que muchos conocen sólo a partir de ese gol. Parece forzado, ya que no es el mismo deporte, afirmar que Luciana Aymar haya anotado también un gol "maradoniano", ante su gente, en el Mundial organizado en el país, a la selección de China, para asegurar el paso a las semifinales.
Menos forzada es la comparación de los premios personales obtenidos por ambos. Messi tuvo un largo recorrido de perfeccionamiento que lo llevó desde el Balón de Bronce del 2007, pasando por el de Plata del 2008, a los Balones de Oro de 2009, 2010 y 2012. Por su parte, Luciana Aymar fue premiada como Mejor Jugadora del Mundo en el 2001, el 2004, el 2005, 2007, 2008, 2009 y 2010.
Una cosa es segura; Luciana Aymar tiene razón: Messi debería estar orgulloso de la comparación.