Hace un tiempo, Ricardo Basurto escribió sobre el Género Z (el que trata sobre Zombies) : "El Género Z, más que ningún otro, pone en perspectiva esta realidad inevitable: todos morimos. (...) La preeminencia de la muerte en el género Z se debe a que se percibe desde distintas perspectivas. (...) La primera es el obvio hecho de que se interactúa con muchos ‘muertos’, lo que hace que sea un tema obligado (...) y es que, como en toda obra dramática, la muerte acecha continuamente a los protagonistas.(...) No es sólo reconocer que en cualquier momento podemos morir, sino que es tener que verlo de frente todo el tiempo. (...) Pero dejando de lado este hecho, (...) hay un aspecto que me parece fundamental: la no muerte. Y no, no es como
ser un vampiro que mantiene conciencia, recuerdos, sentimientos y
demás. (...) La
regla es que la ‘conciencia’ desaparece; el alma se pierde. (...) Pero si incluso somos incapaces de sentir temor, emociones o
experiencias, si nos limitamos a existir, ya no seríamos ni eso,
seríamos… bueno, zombies. Y es ese el punto que me produce tanta
angustia, y creo que es el miedo recurrente de los personajes:
convertirse y perder su humanidad, pero sin poder descansar".
El último gran suceso relacionado con este género es The Walking Dead, el cómic creado por Robert Kirkman y Tony Moore que lleva más de cien números editados. Sin embargo, la historia se hizo famosa por estos lares cuando Frank Darabont la transformó en una serie de televisión. Imagino
que cuando a Darabont se le ocurrió llevar a la pantalla chica el cómic tuvo que tomar una serie de decisiones
relacionadas con la adaptación de la historia; principalmente, sobre cómo mantener el suspenso frente a una historia ya desarrollada. Creo que resulta interesante analizar los puntos de contacto entre la serie y el cómic. Tomo en cuenta las dos primeras
temporadas de la serie.
“Yo
nunca usé realmente mi arma.
No
antes de que los muertos dejaran de morirse”
Rick
Grimes
Los personajes
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| Tyresse |
Los hechos
Comentaba
antes sobre las formas que tuvo que llevar adelante la serie para mantener el
suspenso sin apartarse del “guión” que significa el cómic. La serie retoma
hechos que ocurren a lo largo de todo el cómic y los reformula. Resulta
interesante cómo expanden ciertos nudos narrativos… no hay que perder de vista
que al día de la fecha el cómic cuenta con 104 números y la segunda temporada
de la serie sólo abarca las 12 primeros. Darabont mostró gran maestría al
mantener vivo a Shane; al dejar libre a Merle Dixon; al ocultar a Sophia en el granero. También demostró mucha
capacidad para igualar la última página de los cómics: en cada número, la
última página es una bomba que deja al lector enloquecido durante un mes a la
espera del próximo. La serie no se queda atrás: deja a Rick atrapado en
Atlanta adentro de un tanque; deja la mano de Merle cortada junto a las
esposas; mantiene el secreto del granero hasta el final. Es un poco más difícil
de encontrar el cómic (aunque se encuentra)… pero la serie no tiene nada que
envidiar. Además, para el que pueda hacer el trabajo de comparación, teniendo
al cómic de base, podrá ver el estupendo trabajo de adaptación y reelaboración
que produce Darabont.La historia de la mujer zombie que mata Rick en el primer número y capítulo.



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