martes, 20 de noviembre de 2012

Triste, solitario y final; Osvaldo Soriano




“Esto le parecería un sueño delirante y audaz”

Philip Marlowe
En esta novela corta, Osvaldo Soriano se da el gusto de trabajar con los personajes y los géneros que admira: la comedia ingresa con Stanley Laurel y Oliver Hardy, “el gordo y el flaco”; el género policial negro, por medio del detective Philip Marlowe (creado por Raymond Chandler); el delirio, a través del personaje llamado Osvaldo Soriano. Este periodista y escritor argentino, Soriano, se ve envuelto en una investigación signada por pasos de comedia: un periodista gordo y un detective flaco recibiendo golpes y palizas, o enredados en una entrega de los Óscar donde tampoco faltan los “malos” importantes: John Wayne o Charlie Chaplin. “La historia la hace Chaplin, Soriano -reconoce Marlowe-. Nosotros estamos solos y el guión nos perjudica”.

“Si no se ofenden les diré que ustedes parecen una caricatura”

Es la primera novela que publica Soriano, entre otras cosas, co-fundador de Página/12. La novela puede leerse como una investigación periodística (reflexiona sobre los últimos años de vida de Laurel), como un homenaje al policial negro (el investigador ficticio Philip Marlowe fue interpretado en el cine por Humphrey Bogart, George Montgomery, Robert Mitchum, Elliot Gould, Danny Glover, James Caan y James Garner.), o como un homenaje al dúo Laurel y Hardy (reinterpretados en la novela por el dúo Soriano-Marlowe). No sobresale por su coherencia argumental o su trama sólida, sino por la capacidad del “gordo” Soriano para generar una historia delirante y audaz.



viernes, 16 de noviembre de 2012

Actividades literarias

Este Martes 20 de noviembre, a las 19hs., en la librería & editorial Eterna Cadencia, habrá una entrevista a Bernardo Carvalho.
El jueves 29, dentro del ciclo Carne Argentina, estarán Marie Gouiric y Nicolás Correa, dos poetas que debatirán sobre si la poesía debe ser o no política y social. En el bar de La Tribu. A las 21 hs., Jorge Aulicino leyendo un fragmento de El Infierno.

El Género Z



  Hace un tiempo, Ricardo Basurto escribió sobre el Género Z (el que trata sobre Zombies) : "El Género Z, más que ningún otro, pone en perspectiva esta realidad inevitable: todos morimos. (...) La preeminencia de la muerte en el género Z se debe a que se percibe desde distintas perspectivas. (...) La primera es el obvio hecho de que se interactúa con muchos ‘muertos’, lo que hace que sea un tema obligado (...) y es que, como en toda obra dramática, la muerte acecha continuamente a los protagonistas.(...) No es sólo reconocer que en cualquier momento podemos morir, sino que es tener que verlo de frente todo el tiempo. (...) Pero dejando de lado este hecho, (...) hay un aspecto que me parece fundamental: la no muerte. Y no, no es como ser un vampiro que mantiene conciencia, recuerdos, sentimientos y demás. (...) La regla es que la ‘conciencia’ desaparece; el alma se pierde. (...) Pero si incluso somos incapaces de sentir temor, emociones o experiencias, si nos limitamos a existir, ya no seríamos ni eso, seríamos… bueno, zombies. Y es ese el punto que me produce tanta angustia, y creo que es el miedo recurrente de los personajes: convertirse y perder su humanidad, pero sin poder descansar". 
  El último gran suceso relacionado con este género es The Walking Dead, el cómic creado por Robert Kirkman y Tony Moore que lleva más de cien números editados. Sin embargo, la historia se hizo famosa por estos lares cuando Frank Darabont la transformó en una serie de televisión.  Imagino que cuando a Darabont se le ocurrió llevar a la pantalla chica el cómic tuvo que tomar una serie de decisiones relacionadas con la adaptación de la historia; principalmente, sobre cómo mantener el suspenso frente a una historia ya desarrollada. Creo que resulta interesante analizar los puntos de contacto entre la serie y el cómic. Tomo en cuenta las dos primeras temporadas de la serie.
 

“Yo nunca usé realmente mi arma.
No antes de que los muertos dejaran de morirse”
Rick Grimes
  
Los personajes  
   La serie mantiene a la mayoría de los personajes originales: el policia Rick Grimes, su mujer Lori y su hijo Carl. También conserva a su compañero Shane Walsh. Están Andrea, su hermana Amy y Dale Horvath (la forma de agruparlos no es casual). Glenn y los sobrevivientes de la familia Greene: Hershel y Maggie. Morgan y Duane Jones.
Tyresse
Pero también agrega y elimina otros personajes. En el cómic son parte del grupo original Allen, Donna, y sus hijos, los mellizos Ben y Billy. Los mellizos son importantes para la historia de Glenn y Maggie pero, sobretodo, para ayudar al crecimiento de Carl como protagonista (ellos despiertan el lado más oscuro de Carl; el más parecido a su padre). Como si fuera el alter-ego de Tony Moore, Shane muere al final del cómic número 6, precisamente el último que dibuja Moore antes de que Charlie Adlard tome su lugar (con su pluma los personajes cobran una mayor profundidad). A diferencia del Shane de la serie, cuya tensión con Rick es muy bien explotada hasta el final de la segunda temporada, el Shane del cómic muere a manos de Carl… (aunque más adelante Rick…). Inmediatamente luego de su muerte aparecen Tyresse, quien se convertirá en el brazo fuerte y confiable de Rick, junto con su hija Julie y su “novio” Chris: dos personajes altamente misteriosos hasta el momento de su muerte. El personaje de Tyresse condensa  dos elementos de la serie: a Shane (de hecho Tyresse está con Rick cuando Otis hiere a Carl) y a Daryl. Daryl es uno de los personajes exclusivos de la serie y ocupa el lugar de Tyresse (aunque con otro perfil); de hecho ambos tienen una relación con Carol. Este es el momento en el que llegan a la granja Greene. En la serie, toda una temporada se enfoca en encontrar a Sophia. En el cómic, Sophia, promediando el número 104, es una de los cuatro sobrevivientes originales, la única que no sufrió ninguna mutilación, y es la “novia” de Carl. La serie la reemplaza con otro personaje exclusivo: Beth Greene.

Los hechos
 Comentaba antes sobre las formas que tuvo que llevar adelante la serie para mantener el suspenso sin apartarse del “guión” que significa el cómic. La serie retoma hechos que ocurren a lo largo de todo el cómic y los reformula. Resulta interesante cómo expanden ciertos nudos narrativos… no hay que perder de vista que al día de la fecha el cómic cuenta con 104 números y la segunda temporada de la serie sólo abarca las 12 primeros. Darabont mostró gran maestría al mantener vivo a Shane; al dejar libre a Merle Dixon; al ocultar a Sophia en el granero. También demostró mucha capacidad para igualar la última página de los cómics: en cada número, la última página es una bomba que deja al lector enloquecido durante un mes a la espera del próximo. La serie no se queda atrás: deja a Rick atrapado en Atlanta adentro de un tanque; deja la mano de Merle cortada junto a las esposas; mantiene el secreto del granero hasta el final. Es un poco más difícil de encontrar el cómic (aunque se encuentra)… pero la serie no tiene nada que envidiar. Además, para el que pueda hacer el trabajo de comparación, teniendo al cómic de base, podrá ver el estupendo trabajo de adaptación y reelaboración que produce Darabont.

La historia de la mujer zombie que mata Rick en el primer número y capítulo.
 

viernes, 9 de noviembre de 2012

¿Quién lleva la diez en la selección?



  En la clase dedicada exclusivamente a la figura de Diego Armando Maradona surgieron una hipótesis y un interrogante. 
  La hipótesis: como el "estilo" de fútbol argentino nace de las clases populares (allá, a principios del siglo pasado), en el potrero, donde la pelota debe "cuidarse" porque si se rompe o se pierde no se puede jugar más; donde la gambeta está hermanada con las dificultades del terreno y con el "toque", una forma de jugar bailando, deudora del candombe... como el estilo del fútbol argentino está representado por el diez, el jugador que hace del fútbol un arte, y ese estilo de fútbol está asociado con la representación más "popular" de Boca, y más particularmente con Maradona... la hipótesis (dibujada en un instante de elocuencia apasionada) propuso que los que llevan la diez en la selección nacional (pensé en Maradona, Riquelme, Tévez) sólo podían ser (por las características de juego xeneises) de Boca. No imaginé lo equivocado que estaba.
  El interrogante: ¿Qué camisetas vistieron y en qué equipos jugaron los jugadores que llevaron la diez en la selección nacional durante los respectivos mundiales de fútbol? 
  La respuesta:  Voy a empezar con el jugador más emblemático. En el Mundial de España 1982, Maradona, dirigido por Menotti, jugaba en Boca. No fue el mejor comienzo para la mística del diez. En México ´86 e Italia ´90, en ambas oportunidades dirigido por Bilardo, Maradona llegó a su mejor nivel jugando en el Nápoli. Finalmente, en Estados Unidos ´94, fue dirigido por Basile y jugaba en Newell´s Old Boys. Luego de los doce años de gambeta maradoniana, el siguiente jugador que llevó la diez en la selección fue el "burrito" Ortega. El mundial de Francia ´98 si bien lo encontró (dirigido por Pasarella) jugando en el Valencia, para la experiencia Bielsa durante el mundial de Corea-Japón 2002, Ortega estaba jugando en River. Tévez nunca vistió la diez en un mundial, pero sí lo hizo Juan Román Riquelme. Si bien durante el mundial de Alemania ´06, dirigido por Pekerman, Riquelme militaba en las filas del Villarreal, siempre fue identificado con los colores de Boca (igual que Ortega está unido a los colores de River). 
  La nueva hipótesis plantea, entonces, que la diez de la selección la llevan los jugadores de los dos equipos más importantes del fútbol argentino. Como suele ocurrir últimamente, hay un jugador distinto que rompe con todos los moldes. Para el mundial de Sudáfrica 2010, si bien fue dirigido por Maradona, la diez la llevó Messi, militante incondicional del Barcelona. Un par de conclusiones se desprenden de este recorrido. El Barcelona es un punto de encuentro de estos tres grandes jugadores: Maradona, Riquelme y Messi (vean los videos: imperdibles) pasaron por el club catalán. Pero no es el único equipo "español". La diez fue vestida por jugadores de Boca, River, Barcelona... y Valencia. Si retrocedemos en el tiempo encontramos que durante el mundial organizado en casa (Argentina ´78, aclaro), la diez la llevó Kempes (dirigido por Menotti, recuerdo) y era el único jugador de esa selección que no jugaba en el fútbol local; Kempes, como Ortega en el ´98, era jugador de Valencia. Kempes, a diferencia de Maradona, fue jugador de River y de Central (si podemos decir que Maradona fue jugador de Newell´s). Para concluir, un último detalle simplemente anecdótico. Retrocediendo un poco en el tiempo, durante el mundial de Alemania 1974, la diez la llevó Ramón Heredia, en ese momento jugador del Atlético de Madrid, y lo dirigía Vladislao Cap. No sé como será para la gente de mayor edad, pero creo que para mi generación, la diez es sinónimo de Maradona.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Los nuevos escritores argentinos





El Jueves 25 de octubre Maximiliano Tomas publica para Lanación.com una nota llamada Algunos nuevos escritores argentinos que usted no conoce (y debería conocer). Al mejor estilo Barney Stinson (el personaje de How i met your mother, interpretado por Neil Patrick Harris) yo respondo: “Challenge accepted”.

  Tomas traza un mapa (incompleto) de autores argentinos de la primera década del siglo XXI. Comienza con los pesos pesados: César Aira, Osvaldo Lamborghini, Rodolfo Fogwill, Héctor Libertella, Juan José Saer y Ricardo Piglia.
  Luego agrega a la “generación de narradores nacidos entre los años 50 y 60”: Sergio Bizzio, Martín Kohan, Alan Pauls, Daniel Guebel, Martín Caparrós, Luis Chitarroni, Carlos Gamerro, Fabián Casas y Leopoldo Brizuela.
  La generación nacida en los 70, a la que llama “Nueva narrativa argentina”: Patricio Pron, Félix Bruzzone, Juan Terranova, Iosi Havilio, Natalia Moret, Pedro Mairal, Washington Cucurto, Samanta Schweblin, Oliverio Coelho, Mariana Enriquez, Leonardo Oyola, Hernán Ronsino y Federico Falco.
  Finaliza con la denominada “Novísima literatura argentina”: Sebastián Robles, Selva Almada, Luciano Lamberti, Leonardo Sabbatella, Nicolás Mavrakis, J. P. Zooey, Pablo Farrés, Ariel Idez, Carlos Godoy, Ramiro Quintana y Damián Huergo.
  Mi objetivo será leer a estos autores y completar este mapa de autores argentinos ultra contemporáneos. Está invitad@ quien desee.
 

martes, 23 de octubre de 2012

El perfume, Patrick Süskind



"El primitivo organo del olfato,
el más bajo de los sentidos"

El perfume (Das parfum. Die Gerchichte eines Mörders) nos anuncia desde su título que es la historia de un asesino. Ambientada en la Francia del siglo XVIII, narra la vida de Jean-Baptiste Grenouille, un joven que tiene una capacidad olfativa absoluta. Pero la novela no es únicamente una historia contada desde el olfato, una gran reflexión sobre las carencias del lenguaje humano, el reflejo de las convulsiones de una época tumultuosa (Diderot, D´Allembert, Voltaire, Rousseau) o la crónica de una sombría obsesión: El perfume es básicamente una historia de amor.

"No huele a nada en absoluto"

Das Parfum es un libro que se huele. El autor no desarrolló ningún tipo de experimentación literaria compleja ni ningún juego con el tiempo o los personajes. La historia es bastante lineal, pero tiene dos puntos fuertes: la calidad de su entramado y la capacidad para pintar, de manera expresionista, "el mayor coto de olores del mundo: la ciudad de París". La búsqueda de la mejor fragancia nunca creada ni por el hombre ni por la naturaleza es la excusa perfecta que puede esgrimir el lector para acompañar al personaje hasta uno de los mejores finales de la Literatura Universal: el final de Jean-Baptiste Grenouille.

En el cine

El perfume (2006), director: Tom Tykwer, Ben Whishaw y Dustin Hoffman.

jueves, 18 de octubre de 2012

El doble sentido



Ya vimos, en una entrada anterior, cómo funciona la literalidad en el humor. Ahora es momento de hablar de otros recursos.
Uno de los principales mecanismos para lograr el efecto cómico consiste en generar, dentro de una situación particular, una respuesta inesperada; este procedimiento se conoce como “ruptura de la expectativa”. Si un padre le dice a la madre de un amigo: “Señora, su hijo le sacó la lengua a mi nene”, es perfectamente esperable que la madre responda: “Bueno, no es para tanto, son cosas de chicos”. Lo que rompe con la expectativa generada por esta situación es la nueva respuesta del padre: “Son cosas de chicos, como usted dice, ¡¡pero la lengua de mi nene no aparece!!”. La ruptura de la expectativa causa gracia porque rompe con el orden lógico y esperado. 

 Lo cómico supone siempre la transgresión de una norma (lo que no significa que para hacerse los cómicos deban transgredir a ninguna Norma); sin embargo, para que funcione, todos deben conocer y aceptar dichas reglas o normas. Si uno no conoce que “transgredir” significa “violar un precepto o ley”, el chiste no causa su efecto. Existen varias estrategias para generar el efecto cómico. En un post anterior hablamos sobre la literalidad como estrategia humorística. Ahora voy a presentar otras.

Doble sentido
El doble sentido consiste en jugar con los dos (o más) sentidos que propone una palabra o frase. Las palabras tienen un significado (el que encontramos en el diccionario), pero además, en ciertos contextos se cargan de sentidos particulares. Había una publicidad de una salsa (retomaré en otro post el concepto de trama) en la que un grupo de ñoquis (con pequeñas vocecitas ñoqueras) piden desde el plato por la salsa de tomate de dicha marca. Entonces el locutor remata: “Dale el gusto a tus pastas”. En este contexto, el juego de doble sentido se genera por la frase “dale el gusto”: por un lado, remite a la idea de satisfacer, de darles lo que más les gusta a esos ñoquicitos; por el otro, remite a la idea de sabor. Otro ejemplo, ya que estamos en tema, sería la frase: “a Juanse le gusta la pasta”. En determinado contexto, la palabra “pasta” (“masa hecha con harina”) juega con su “otro” sentido (otra vuelta veremos cómo se generan estos “otros” sentidos).

Descontextualización
Llamo de esta manera a este recurso porque soy obsesivo y porque no encuentro término más exacto. En la pregunta-respuesta (y sabrán disculpar que me vuelva un poco ordinario): “¿Cuánto dura una relación sexual? Dura lo que dura dura”, sí se juega con el doble sentido de la palabra “dura”, pues “lo que dura dura” significa “el tiempo que se mantiene (dura) rígida (dura)”. Pero si yo tengo la pierna enyesada, entro en un aula y digo debido al mal esfuerzo: “la tengo dura”, en este caso no se juega con diferentes sentidos de la palabra “dura” (en este caso, ambos elementos, la pierna y el miembro, remiten a la idea de rigidez). Por esta razón llamo a este recurso descontextualización y sugiero que en él, el efecto cómico se produce cuando el interlocutor interpreta una frase cambiando el contexto en el que fue emitido. Generalmente estos contextos remiten al ámbito de lo sexual o de las drogas (“¡está hablando del faso!”). La publicidad del asador que le ofrece una morcilla a alguna pariente y le dice: “dale, que a vos te gusta la puntita”, no está jugando con dos sentidos de la palabra “punta” (“extremo de una cosa”), simplemente está trasladando al contexto de lo sexual (lo que se entiende por su gesto y entonación) una referencia del contexto de la comida.
Más adelante trabajaré con el cambio de registro, la ambigüedad, la hipérbole, la construcción de la trama y otros recursos más.