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viernes, 22 de febrero de 2013

Lucía Miranda

   María Rosa Lojo publicó una nota, en la versión on-line de la revista Ñ, sobre el secuestro femenino en la literatura, “El infierno de las mujeres”, a partir del caso de Marita Verón. La nota comienza con la historia de la primera mujer secuestrada de la literatura nacional (todavía no Argentina): Lucía Miranda.
   La historia de Lucía Miranda aparece escrita por primera vez por Ruy Díaz de Guzmán en su libro La Argentina manuscrita (1612), considerados el primer escritor nativo del Río de la Plata y la primera obra histórica patriótica. Si bien este libro sigue muy de cerca al poema épico escrito por Martín del Barco Centenera, también llamado La Argentina, Ruy Díaz agrega una serie de relatos que luego se convertirán en las primeras leyendas criollas: las historias de La Maldonada y de Lucía Miranda.
La Ranchería
   Llegada a estas costas en la expedición de Gaboto que funda el puerto Sancti Spiritus a orillas del río Carcaraña, Lucía y su marido Sebastián Hurtado son secuestrados por dos caciques hermanos de los pueblos Timbúes: Siripo y Mangoré. Guzmán cuenta que luego de la muerte de Mangoré, el secuestrador, su hermano toma el poder y también se enamora de ella. Lucía finge amarlo a cambio de que su marido siga con vida, pero cuando Siripo descubre el engaño manda a torturar y matar a la pareja.
   A pesar de que hubo reescrituras de esta historia, por ejemplo la de Hugo Wast, un punto interesante es que en 1789 se estrena en el primer teatro de Buenos Aires, llamado La Ranchería, una obra del criollo Manuel José de Lavardén llamada Siripo. Si bien la obra se perdió en el incendio que destruyó el teatro, los pocos fragmentos conservados nos cuentan que Lavardén desarrolla en esta historia sobre la primera mujer secuestrada en la literatura nacional, un conflicto de temática americana, pocos años antes de la declaración de la Independencia, temática desarrollada por primera vez en el teatro colonial “argentino”. Un largo periplo para Lucía Miranda…
   

lunes, 14 de enero de 2013

Crítica de críticas

  Ya se publicó el último libro de crítica de Beatriz Sarlo: Ficciones argentinas, cuyo subtítulo es 33 ensayos.
  El primer tema que surge cuando uno lo lee es el de la dificultad de realizar crítica literaria cuando se trata de autores publicados en los últimos años. Sarlo comenta libros aparecidos entre el 2007 y el 2012. En realidad, tampoco son "ensayos". Lo que compila Sarlo son reseñas o, como ella las llama, "notas que aparecieron en el suplemento cultural del diario Perfil". Entonces no hay un programa de análisis literario o una serie de tesis sobre la literatura actual; hay una serie de reseñas, 33, que a menos que uno haya leído los 33 libros, o algunos de ellos, son difíciles de apreciar. Lejos está este libro de Una modernidad periférica: Buenos Aires 1920 y 1930, de 1988 o de Borges, un escritor en las orillas, de 1998; pero como a aquellos, seguramente el tiempo le dará la razón. 
  Por otro lado, y para continuar con el desafía aceptado, Sarlo nos propone 18 autores nuevos para nuestro "mapa de autores argentinos ultra contemporáneos": Luis Gusmán, Gabriela Massuh, Juan Diego Incardona, Sergio Chejfec, Pola Oloixarac, Matías Capelli, Diego Meret, Eduardo Muslip, Pedro Lipcovich, Matilde Sánchez, Gonzalo Castro, Mariana Dimópulos, Iosi Havilio,  Damián Ríos, Hernán Vanoli, Jorge Consiglio, Matías Capelli y Laura Alcoba. Como ya dije, está invitad@ quien desee.

viernes, 24 de agosto de 2012

La Literatura Argentina


El jueves 23/08 leí en la página de la Revista de Cultura un artículo que Eduardo Romano escribió por cumplirse los “Cien años de la cátedra de Literatura Argentina”. Allí Romano cuenta la gesta emprendida por Ricardo Rojas, el del Centro Cultural de la calle Corrientes, para demostrar que en cien años de “Historia Argentina” (y un poco más, ya que él empieza desde la colonia), existió suficiente material como para hablar de una Literatura Argentina. Ricardo Rojas es autor de los ocho tomos a los que llamó La literatura argentina. Ensayo filosófico sobre la evolución de la cultura en el Plata (1917-1923), y entre otras aclaraciones, Romano explica que Rojas tiene la “lucidez para admitir que estaba reconstruyendo la producción literaria de una región (la rioplatense) mucho más que la de un país”.
Ricardo Rojas fue una de las figuras que definieron lo que sería la Literatura Argentina. Los escritores que él incluye desde los tiempos de la Colonia son, para decirlo brutalmente, españoles, blancos y letrados. En esta selección Ricardo Rojas deja afuera de la Literatura Argentina a los pueblos originarios (pues los criollos nacidos en esta tierra son descendientes del que llama en su libro homo mediterraneus); deja afuera a los negros y mestizos entre otros (aunque cuando habla de los padres jesuitas incluye alemanes, holandeses, ingleses y otros europeos); deja afuera toda la poesía de tradición oral. Se me podrá objetar que no era su intensión hacer un trabajo tan exhaustivo; responderé: la exhaustividad no fue impedimento para definir la extensísima Literatura Argentina desde la Colonia hasta su tiempo.
 El trabajo de Ricardo Rojas dio sus frutos. Si uno se detiene en los programas oficiales de literatura, dos tríadas sobresalen inmediatamente: la del siglo XIX está conformada por Echeverría (El matadero), Sarmiento (Facundo) y Hernández (Martín Fierro). La del siglo XX por el ABC de la narrativa contemporánea: Arlt, Borges y Cortázar. Esta selección también marca una tendencia: estos autores son hombres (lo que excluye, empezando con las mujeres, todo otro género no masculino); estos autores, como explica Romano, escriben sobre o desde lo que sería Capital Federal, “lo rioplatense” (son casos complejos, sin embargo, los de Sarmiento y Cortázar); estos autores comparten una postura clasista, con claras diferencias entre sí, pero unitaria frente a lo que excluyen.
En algún lugar de casa, bajo alguna pila de libros o revistas, existe una revista Lea cuya nota de tapa consistía en preguntarle a una cierta cantidad de escritores argentinos si existe una Literatura Argentina. Pueden haberse cumplido cien años de la creación de la cátedra de Literatura Argentina; habría que pensar a que nos referimos cuando utilizamos ese término.